Publicado: Jue, Mar 18 2010, 20:49
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Hola Laura,
Gracias por tu comentario,
Para empezar, entre lobos no hay ninguna duda, cada uno sabe perfectamente cual es el lugar de cada uno, y además, se entienden a la perfección en todo momento, algo que entre perro y dueño no suele ser así.
Aparte, ¿de dónde sacas tu lo que comentas, lo de que "el dominante se deja lamer panza arriba"?
Si fuese verdad que esto realmente sucede así supongo que solamente ocurriría entre dominante e inferiores si el dominante está absolutamente seguro de que todos tienen muy claro cual es su posición.
Ahora el perro domestico y su gesto heredado del lobo:
En un principio tumbarse boca arriba enseñando la barriguita es un gesto de sumisión, pero, solamente cuando muestra este comportamiento en un momento en que quiere mostrar sumisión.
Si en un momento así se lo acariciamos pensando "quiere que le acaricio su barriga" podría descubrir que le gusta y empezar a emplear este gesto en momentos en que no quiere mostrar su sumisión sino decirnos "ráscame la barriga".
Y si nosotros se lo hacemos en este momento el gesto original empieza a convertirse en una especie de orden: "¡Ráscame la barriga!".
En ese momento el gesto original empieza a verse desplazado por algo totalmente distinto.
Como para un perro el gesto original es un gesto muy importante empezamos a "confundirlo" por un lado, porque nosotros aparentemente no entendemos este gesto, y a la vez le proporcionamos de un instrumento para "mandar" a nosotros a hacerle algo que él quiere.
Sería entonces un detalle más en el conjunto de "errores de comunicación" que contribuyen a que nuestra relación con nuestro perro se vaya yendo por un camino erróneo...
Hay que tomar en cuenta que no todos los perros tienen el mismo carácter y que en un perro con un carácter muy sumiso no provoca lo mismo como en un perro con un carácter más "dominante".
Prefiero aconsejar a no acostumbrarse a rascarle la barriguita porque nos pide que le damos ese gustito simplemente porque no es "canino" hacérselo, pensando como superior <-> inferior.
En fin, un perro puede acabar como el lobo dominante, dejándose "lamer su panza" por sus inferiores (sus dueños).
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