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La comunicación directa

Gestos de sumisión

Los gestos de sumisión son señales corporales que indican que un perro se encuentra en una posición inferior. Estos gestos pueden estar dirigidos tanto hacia otros perros como hacia personas. La intensidad de las señales depende de la necesidad de mostrarlas. Mantener el rabo bajo, agachar las orejas hacia atrás, dejar que otro perro olisquee debajo del rabo, lamer las comisuras de otro perro (nuestra cara y / o manos), todos son gestos relacionados con una posición normal de inferioridad social. Cuando existe una amenaza seria, o después de haber perdido una pelea, puedes observar un gesto de sumisión más fuerte. El perro puede empezar a chillar, echarse de espaldas, ofrecer su garganta y barriga (sus partes más vulnerables), y a veces orinar un poco (ver fig. 16
Sumisión total
). Estos gestos son las máximas señales de sumisión que se muestran cuando no hay una forma de huir.

La diferencia entre miedo y sumisión

Muchas personas piensan que un perro que muestra una postura sumisa tiene miedo. Incluso llegan a pensar que a este perro le han pegado. Es importante saber que para un perro una postura sumisa es de absoluta normalidad en la interacción social diaria. Toda la jauría saluda siempre de manera sumisa (ver fig. 7,
Sumisión activa
) al líder. No todos los perros domésticos muestran las señales de sumisión con la misma intensidad, sobre todo en comparación con el lobo. Comparando el lenguaje del lobo con nuestros perros se observa que los lobos "exageran" mucho. A pesar de estas diferencias entre perro y lobo queda claro que el lenguaje corporal tiene un significado social muy importante y que es de suma importancia para la interacción social.
Debes saber diferenciar bien entre estas dos posturas (ver fig.
La diferencia entre miedo y sumisión
), porque una mala interpretación de la postura de tu perro podrá tener una respuesta incorrecta de tu parte. Dando así lugar a conflictos de comunicación que no contribuirán a una relación agradable.

El instinto de caballerosidad

Es un aspecto del comportamiento canino de vital importancia. Para ti como dueño es fundamental que entiendas bien cómo funciona. Lo es porque tú, para tu perro, eres otro perro. Esto conlleva la obligación de comportarte perfectamente como lo haría un perro. Solamente así puedes asegurarte un perfecto entendimiento mutuo. Entre perros existe una ley social que debe ser respetada siempre: las señales de sumisión deben ser reconocidas en todo caso. Esto implica que, cuando durante una pelea u otra disputa social, uno de los implicados se encoge mostrando las correspondientes señales de sumisión, el otro frena su ataque o amenaza en el mismo instante.

¿Qué significa esto para ti en el trato con tu perro? Con frecuencia tendemos a seguir corrigiendo demasiado tiempo a nuestro perro, simplemente porque interpretamos su postura sumisa como una muestra de culpabilidad. Reaccionamos pensando: "y ahora te vas a enterar bien de lo que opino de tu error". Como consecuencia, el perro se echa de espaldas, orinando un poco incluso. Si en este momento (ver fig. 15
Máxima sumisión con miedo
, 16
Sumisión total
, y 17
Avance muy
miedoso-defensivo
de un perro miedoso
y arrinconado
(agresión autodefensiva)
) no paras tu castigo (ataque), corres el serio riesgo de que tu perro se vea obligado a defenderse ante tal falta de comprensión. Simplemente porque le faltan más medidas para mostrar su sumisión. En este momento observarás todas las señales de un perro miedoso. Ya no puede fiarse de una vía de escape (las puertas y paredes de tu casa), le queda solo un último recurso para intentar salvar la vida: morder. Todo esto quiere decir que cuando corrijas a tu perro y veas que éste se rinde con mucha sumisión, debes dejar de castigarle. Si sigues castigando, gritando y / o pegándole, frustrarás a tu perro y perderá su confianza en ti. Muchas mordeduras de perros a sus dueños son la prueba de este error tan frecuente. Un poco más de comprensión por parte del dueño habría evitado todos estos disgustos.

Gestos pasivos y activos de sumisión

Diferenciamos entre gestos pasivos y activos de sumisión. Gestos pasivos son entregar el cuello y echarse de espaldas cuando hay una amenaza fuerte. Simplemente porque en un caso así no le queda más remedio al perro. Sumisión activa se observa, por ejemplo, cuando un perro quiere contactar con otro superior. Mediante una postura corporal baja y haciendo intentos de lamer hacia la boca del superior muestra que no tiene intención de discutir de ninguna manera la posición superior del otro. A menudo se observan en estos momentos empujoncitos dirigidos al hocico del superior que se encuentra por encima del sumiso. Estos gestos los puedes observar cuando tu perro te saluda al llegar a casa, si empuja con golpecitos cortitos su hocico contra tus manos o brazos.

Comportamiento que invita al juego

La sumisión activa la vemos también cuando un perro quiere jugar. Con las patas delanteras pegadas al suelo, su trasero levantado y un rabo que menea alegremente expresa muy claramente: "venga, vamos a jugar un rato". Otro gesto que indica una invitación es tocar a otro con una pata delantera, dando toques secos. Observa cómo usando este gesto suele conseguir de ti que le hagas caso, prestándole atención.

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Fecha última actualización de esta página: 25 de mayo de 2008

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